Me encanta viajar. Me encanta salir de Villa Ángela. Me encanta ir a la casa de mis "tíos" en Corrientes y de mis otros "tíos" en Colón.Un fin de semana largo, vacaciones, lo que sea, me viene bien desconectarme un poco y dejar de ver siempre a la misma gente (excepto a mi novio y a mis amigas, que si fuera por mí, me los llevaría a todos lados). Todo perfecto con los viajes de IDA, pero por favorrrrrrr, ¡que bajón son los viajes de vuelta! Mi hermano que se acuesta a lo largo del asiento y no me deja lugar a mí, el sol que me da en la cara, los anteojos que me molestan, los auriculares que se me caen de las orejas (me pregunto, ¿de qué me sirve tener orejas tan grandes si no puedo escuchar música cómodamente?), el pelo que me molesta, el asiento que me incomoda, todas las bolsas que me apretan, la frazada que me asfixia, el cuello que me duele, el cinturón de seguridad que me ahorca y el viaje que resulta bastante más corto que cuando veníamos. Sí, todo tipico de un viaje de vuelta a la City, a la fucking rutina. Por suerte tengo el módem de Arnet Go que lo amo y me deja estar escribiendo acá, mientras estoy viajando por el medio de la nada :)
Pd: Hola, no sé si alguien va a leer esto alguna vez, pero que te conste, Dear Arnet, que aunque esté sin internet hace un mes en casa y TUS técnicos no sepan que pasa, soy reeeee buena onda y te hago propaganda igual. Ahora sí, chau.-